La morosidad con el SAT será más costosa que nunca.

Durante años, muchas empresas encontraron en el pago extemporáneo de impuestos una especie de “crédito barato” para manejar periodos de tensión de liquidez. Mientras la tasa de recargos del SAT se mantenía alrededor del 1.47% mensual, la decisión parecía financiera y racional: resultaba menos costoso retrasar el pago al fisco que solicitar un préstamo bancario de corto plazo. La Reforma Fiscal 2026 elimina por completo esta alternativa.

Desde el análisis de Kreston FLS, la modificación al Artículo 21 del Código Fiscal de la Federación, junto con las tasas publicadas en la nueva Ley de Ingresos, envía un mensaje contundente: el SAT no es un mecanismo de financiamiento. Quien utilice recursos fiscales para solventar su flujo de efectivo enfrentará un costo severamente mayor. Este cambio obliga a las organizaciones a replantear su estrategia de tesorería y a dimensionar correctamente el impacto financiero de la mora tributaria.

Los recargos funcionan como una indemnización al fisco por el incumplimiento oportuno, aunque en la práctica suelen confundirse dos figuras: los recargos por prórroga —que aplican cuando se solicita formalmente pagar en parcialidades— y los recargos por mora, que castigan el simple retraso sin autorización. Para 2026, la diferencia entre ambos se vuelve crítica. La tasa por mora, que en 2025 promediaba 1.47% mensual, se eleva a 2.50% mensual. Aunque el número parece pequeño, su efecto conjunto con la actualización por inflación genera un impacto feroz: la Tasa Efectiva Anualizada del adeudo fiscal puede rebasar fácilmente el 35% o incluso el 40%, un nivel mucho más alto que una línea de crédito empresarial negociada a TIIE más un diferencial moderado.

El impacto financiero puede ilustrarse con un escenario común. Una empresa mediana omite el pago del IVA de enero de 2026 por un monto de $500,000 MXN y decide cubrirlo hasta diciembre de ese mismo año, acumulando once meses de retraso. Aun bajo un cálculo optimista —es decir, sin multas por requerimiento— el costo de los recargos bajo la nueva tasa casi duplica el costo del incumplimiento respecto al régimen anterior. La diferencia es contundente: los recargos por once meses pasan de $84,084 a $143,000, lo que implica un incremento de $58,916. El total a pagar aumenta a $663,000, y si la autoridad detecta la omisión antes de que el contribuyente pague de forma espontánea, se sumaría una multa de entre 55% y 75% sobre el monto omitido. Bajo este escenario, la deuda puede duplicarse en cuestión de meses.

La conclusión es clara: en 2026, “jineteo fiscal” deja de ser una estrategia y se convierte en un error costoso. La falta de planeación administrativa o un desajuste temporal en el flujo de efectivo pueden representar una pérdida significativa para la empresa. En este contexto, el pasivo fiscal debe convertirse en prioridad absoluta dentro de la tesorería corporativa, incluso por encima de proveedores no críticos. Cuando la liquidez sea limitada, la alternativa más eficiente es solicitar el pago en parcialidades establecido en el Artículo 66 del CFF, ya que la tasa aplicable por prórroga es considerablemente menor —cercana al 1.5% en 2026— y permite evitar sanciones, aunque implique garantizar el interés fiscal.

La Reforma Fiscal 2026 obliga a las empresas a replantear sus ciclos de cobranza y pago. La puntualidad ya no es solo una obligación legal, sino un componente esencial de la salud financiera. La administración eficiente de impuestos se convierte en un diferenciador clave para proteger la rentabilidad.

En Kreston FLS recomendamos realizar una auditoría integral de procesos para identificar por qué se generan pagos extemporáneos: si el problema es de liquidez, puede resolverse con líneas de crédito puente negociadas a tasas inferiores al 30%; si es un problema de procesos contables, se requiere optimizar controles internos y calendarios de cumplimiento. Sea cual sea el origen, lo fundamental es eliminar la exposición a recargos que hoy penalizan de forma mucho más agresiva.
No permita que la mora fiscal erosione su utilidad operativa. En Kreston FLS acompañamos a las empresas en la revisión, corrección y fortalecimiento de sus procesos de cumplimiento para lograr un esquema de “Cero Mora” y maximizar la eficiencia financiera.

Autor: Equipo de Impuestos Kreston FLS

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